jueves, 22 de marzo de 2012

Tic y luego siempre tac.

En éste tiempo (sin matizar a qué tiempo me refiero) he aprendido que mi opinión no tiene importancia, que mi vida no la controlo yo, y que mis pensamientos no se corresponden con mis acciones. Son lecciones que todos, tarde o temprano, tenemos que aprender.

Las clases pasan deprisa y a la vez despacio. Ha llegado un punto en el que ya no sé si me gustan o me dejan de gustar, pero algunas de ellas me absorben por completo, me producen curiosidad y me generan cierta ansiedad con respecto al anunciado, temido y odiado período de exámenes.

[la fo 'ne ti ka | ke 'ri ða a 'mi γa | me 'tra e ðe ka 'βe θa || no 'se trans kri 'βir || 'es to lo e es 'kri to me 'ðjaN te 'w na 'pa xi na 'we b ke | 'por 'θjer to | ko 'me te al 'γu nos e 'řo res i o 'mi te 'θjer tos 'sim bo los ||  'tal 'βeθ me e e ki βo 'ka ðo i em 'beθ de es pa 'ñol es 'to i es tu 'ðjaN do 't∫i no maN da 'rin || 'e so se 'ri a 'w na eks pli ka 'θjon 'lo xi ka i a kla ra 'ri a tam 'bjem 'por 'ke tam 'po ko eN 'tjeN do al pro fe 'sor ðe fi lo so 'fi a |||]

He llegado a la conclusión de que tras todos estos años, todos esos libros y todas esas películas no sé hablar inglés, y sigo sin ver que utilidad tiene para mi carrera; sobretodo si sólo vamos a darlo un año y deprisa y corriendo, ya que no me parece la mejor forma de aprender un idioma.  Pero claro, luego en el exámen sí te exigen un nivel que descubres que no tienes.

Los lunes y los martes son una contradicción, porque entre fonética e inglés tengo mi pequeño paraíso terrenal: retórica. Pero incluso eso es demasiado para mí, porque no entiendo prácticamente nada de los manuales. El castellano antiguo tampoco es lo mío, pero al menos estoy aprendiendo mucho sobre la época medieval, y no sólo en lo que a literatura se refiere.
  
Cada día, al entrar en mi facultad, el olor a porro es más intenso. El número de neuronas por metro cuadrado disminuye. ¿Será una relación inversamente proporcional, de esas que me enseñaron en matemáticas en la ESO?

Un día es la repetición de otro, y mis palabras la alegoría de lo que no quiero decir, mientras lo digo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario